jose camejo suarez

sábado, enero 29, 2011

APARTADEROS

Ingreso a la Universidad
Enviado por Gustavo Mata
El 4 de junio el Presidente Chávez anunció la eliminación de la Prueba de Aptitud Académica y las Pruebas Internas de Admisión, que serán sustituídos por un Sistema Nacional de Ingreso. Este nuevo sistema debe satisfacer tres condiciones generales. En primer lugar, debe crear valor social; en segundo lugar debe ser operacionalmente practicable, realizable con los recursos a nuestra disposición en este momento; en tercer lugar debe ser viable en el entorno de Poder al que están sujetas las Políticas de Educación Superior. ¿Es posible satisfacer estos requerimientos? En el texto que sigue esbozamos un sistema que crea valor social y es sencillo y factible en la práctica. Con ello demostramos que existe al menos una solución al reto planteado por el Presidente. El que esta solución, o cualquier otra, sea implementada en la realidad, dependerá de la voluntad política de enfrentar los intereses de quienes se benefician de la exclusión en el Sistema Universitario venezolano.
Cada año unas 400.000 personas aspiran a ingresar a la Educación Superior. Cada estudiante busca entrar en un programa de su preferencia: Medicina en la UCV, Ingeniería Electrónica en la USB, Ingenieria Forestal en la ULA, Educación en la Misión Sucre, por ejemplo. No es posible satisfacer las preferencias de todos los estudiantes. Tomemos el caso de la UCV: entre 70 y 80 mil estudiantes quieren entrar cada año en esta casa de estudios. Si todos ingresaran, entonces la matrícula total de la institución llegaría a unos 120.000 estudiantes: casi el doble de la matrícula histórica máxima. Es claro entonces que algunos aspirantes a la UCV tendrán que cursar estudios en otras instituciones. Es necesario introducir criterios para asignar a los estudiantes a programas específicos.¿Cuáles criterios?
La Constitución sugiere la respuesta: "el ingreso, promoción y permanencia en el sistema educativo, serán establecidos por ley y responderán a criterios de evaluación de méritos, sin injerencia partidista o de otra naturaleza no académica," reza el artículo 104. El mérito es el único criterio de ingreso aceptable y debe ser asignado sin discriminaciones fundadas en la raza, el credo o la condición social. El puesto de un estudiante en su promoción, relativo a su Liceo o Colegio, permite construir un índice igualitario: al estudiante con mayor promedio de notas en cada liceo se le asignan 100 puntos. Los mismos 100 puntos que se le asignan al mejor en el San Ignacio, en La Castellana, se le asignan a la mejor en el Andrés Eloy Blanco, en Catia. Al estudiante con menor promedio se le asigna 10. Y a los estudiantes con promedios intermedios se les asigna un número mayor que 10 y menor que 100, de acuerdo a las reglas de la llamada escala percentil. (Este último detalle no tiene que preocupar al lector no versado en estadística. Basta con comprender que la 'nota' de un estudiante será mayor mientras as alto sea su lugar en su promoción.)
Los estudiantes con mayor índice tendrán prioridad a la hora de escoger el programa de su preferencia. Esta prioridad estará distribuida por igual en todos los liceos y colegios del país. Y como la composición social de cada liceo tiende a ser homogénea, entonces la prioridad estará distribuida por igual en todas las clases sociales. La prioridad dependerá del mérito de cada estudiante, no de las condiciones en las que le tocó la suerte vivir. El mejor estudiante del Liceo Andrés Bello tendrá la misma oportunidad que la mejor estudiante del Moral y Luces.
Con el método aqui propuesto los estudiantes meritorios, sin distingo de clases, tendrán precedencia a la hora de escoger un programa universitario. Todas las clases sociales entrarán a todas las universidades.
 

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