jose camejo suarez

miércoles, enero 16, 2008

Al cumplirse cuatro años de la muerte de Monseñor Emilio Blaslov es oportuno recordar

Falleció en la ciudad de Caracas Monseñor Emilio Blaslov. De origen europeo, se había radicado en Venezuela desde 1955. Desde Lídice, al oeste de la ciudad capital, emprendió una cruzada por la formación técnica-popular que le llevó a fundar años más tarde la más importante experiencia venezolana de formación técnica: la Asociación de Promoción de la Educación Popular (APEP) murió en Caracas Monseñor Emilio Blaslov. Nacido en Yugoeslavia (16/12/1921), vivió su niñez y adolescencia en Bélgica, donde fue ordenado (1946) como sacerdote de la iglesia católica. Se traslada a Venezuela en 1955. Hace trabajo pastoral en Lídice y El Manicomio, en Catia, Caracas. Desarrolla una intensa vida misionera en localidades populares y obreras de la capital. Al detectar necesidades en la población, en su mayoría jóvenes analfabetas y desocupados, se plantea canalizar su obra hacia la formación en el área técnica. Contó siempre con el apoyo de arzobispo de Caracas, Rafael Arias Blanco. En 1959 creó, en los terrenos de la Casa Parroquial, un espacio en el que se llevó a cabalidad el concepto de educación técnica popular. Años después, en 1964 amplía su experiencia de capacitar en un oficio a los adolescentes y funda la Asociación de Promoción de la Educación Popular que, tras cuarenta años de trabajo cuenta hoy con más de mil centros de capacitación técnica.
Para Armando Janssens, quien compartió con Monseño Blaslov el trabajo de pastoral en Lídice durante algunos de esos años, este prelado fue un caso excepcional en el clero venezolano de los años cincuenta y sesenta. "Prefiguró con su obra una manera de relacionarse, eclesialmente, con el pueblo". En efecto, señala el padre Janssens, Emilio Blaslov es toda una referencia para la Iglesia venezolana contemporánea. "Se caracterizó siempre por realizar una pastoral de conjunto, integral, plena, donde lo social y educativo nunca estuvieron desconectado de lo espiritual. Hizo una pastoral insertada, encarnada en el pueblo, desde la gente y con la gente, concreta en su expresión. Antecedió con su obra y prédica al Concilio Vaticano II y a la renovación que experimentó la iglesia después de Medellín y Puebla, sin estridencia, con modestia, con verdadero espíritu militante".
Finalmente, expresa el Padre Armando Janssens, Monseñor Blaslov fomentó el valor del trabajo. Decía con frecuencia: "La mesa de trabajo del carpintero es para éste lo que al altar para el sacerdote". Predicó y practicó una verdadera teología del trabajo, indicando siempre que este era un valor que era necesario santificar.
Los restos de Monseñor Emilio Blaslov serán enterrados en los terrenos de la APEP, en en la UD-5 de Caricuao, en el sur-oeste de Caracas.

Fuente: WEB: Lucio Segovia. Red Universidad Comunitaria. 17-01-2004

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