jose camejo suarez

viernes, abril 19, 2013

TIBISAY SIN PANTALETAS



 Carlos Zerpa  

E
s hora de iniciar lo que los historiadores aún no han escrito sobre nuestro país: una historia de la infamia. Agrandar la leyenda de los hombres de la etapa heroica o hacer una crítica de la gestión de los gobernantes no es suficiente para crecer como nación.  En esta sociedad, como en cualquiera otra, hay una galería de la ruindad donde se encuentran los seres más ignominiosos que ella ha producido. No es posible que en Venezuela haya quedado sin compañía Pedro Carujo, el ser más emblemático de la traición y la iniquidad entre nosotros, como si él fuera, el único chivo expiatorio donde exculpan las bajezas  los seres más indignos que han nacido en este país.
A la manera de Foucault, quien escribió “Hombres Infames”, un libro donde une la psiquiatría y el derecho penal,  se requiere en el momento actual mostrar una exposición con los retratos de los personajes más oscuros de este espectáculo que es la política en la Venezuela presente con el fin de ejemplarizar las nuevas generaciones, y que ellas sepan que nuestra historia no solo se compone de héroes y semi héroes.
Hans Christian Andersen nos dejó un apólogo conocido como “El rey está desnudo” cuyo mensaje de advertencia es que “No tiene porque ser verdad lo que los demás piensan que es verdad”.
La galería de seres infames de nuestro país la queremos iniciar, o mejor dicho continuar, con Tibisay, con la que preside el organismo más desacreditado junto al Tribunal Supremo de este país.
Cuando la cabeza está gangrenada el resto de los miembros del cuerpo no se escapan de ese sino. No podemos decir que esa noche del catorce de abril pasadas las once, Tibisay quedó ilesa después de leer los resultados de los comicios electorales de ese día. La vimos bajar por la rambla del edificio del CNE venía con pasos apurados, trasmitiéndonos una energía que sabemos no tiene, vestida con una ropa que además de mal gusto, ostentaba un color que nos recuerda al de una ciénaga donde el agua está emponzoñada, la prisa que le impulsaba remedaba a la de aquel a quien el Divino Maestro de Nazaret le dijo: “Lo que vas a hacer hazlo pronto”.
Repitió la actuación de otras veces, con su voz de silbato chichón y desagradable, y con la impostura de una autoridad de quien tiene pies de barro. Tibisay en esta ocasión no se quitó la máscara, ya no era necesario, la escena era tan conocida de todos y la trampa era tan burda, como el candidato que proclamaba como ganador.  Terminada su corta intervención, se paró como una autómata, gesto que siguieron la comparsa que la acompañaba. Pero en la medida en que se alejaba sus ropas iban cayendo, y nos dimos cuenta del streaptease  que había hecho en pleno escenario. El sistema electoral mejor del mundo había quedado al desnudo. No solo ante los ojos de la nación, sino ante los del mundo entero. Tibisay había quedado sin pantaletas. Observamos su cuerpo abombado, como la de los cadáveres que flotan ahogados en el mar, no sabríamos decir si Botero la tomaría como modelo para uno de sus cuadros grotescos. Lo cierto es que lo que nos presentaba como verdad era una engañifa, ella junto a sus cómplices creían que el ardid que habían consumado a lo largo del día iba a ser deglutido como una verdad irreversible por quienes la escuchábamos. El plato era tan nauseabundo que solo olerlo nos causaba una repulsión indescriptible, como el hedor que expide  este régimen, ¿Quién no ha oído alguna vez la frase de Hamlet “Algo está podrido en el estado de Dinamarca”?; pero creemos que Shakespiare  se impactaría aún más ante la tragedia que le acontece a este país. Al mes de la muerte del rey Hamlet, asume su hermano Claudio, quien se casa con la reina viuda de Hamlet y madre del príncipe. Todo régimen en decadencia es promiscuo y éste no es la excepción. Y ese contubernio entre el poder ejecutivo y el pseudo poder electoral es la consumación del delito más flagrante hecho en estos tiempos, esto  otorga a Tibisay, no el honor, no encuentro la palabra correspondiente en este caso, que la junta con Carujo, ya el traidor al fin dejó de  estar solo, lo acompaña esta mujer pérfida, pero no hermosa como suelen ser las villanas de las novelas, pero el tema de su fealdad queda aparte ya que requiere un nuevo artículo.
Tibisay a la 7 de la noche antes que los resultados fueran fabricados por la sala situacional de los cubanos en Miraflores, llamó por teléfono a la presidenta del Tribunal Supremo comunicándole con estas palabras: “estamos ponchaos” por cinco puntos, la María Estela trasmitió sus palabras a los magistrados que se encontraba presentes en el palacio de justicia, hubo llantos, caras largas y tristeza contenida; de esta escena hay testigos. Pero todo aquello fue tan solo el intermezzo, a las cuatro horas  por arte de 7 mil billetes verdes del imperio cambiaron completamente los resultados, la noche tanto para los chavistas como para los delincuentes han sido siempre el momento más propicio para cometer sus fechorías.
Un conocido vidente brasileño, muy en boga en los últimos meses, en un programa radial le hicieron una pregunta: -¿Cómo visualizaba a Tibisay en el futuro? Y él respondió espontáneamente: -en la cárcel.  Aquella respuesta en ese momento nos sorprendió, pensamos en la mujer enferma que padece un cáncer, en la dueña del bar “La terraza” de Las Mercedes en aquél  donde nunca se cumple la ley seca. Pero después de esa noche, y del discurso de proclamación del fraude al día siguiente, nos dimos cuenta que su enfermedad estaba inoculada en todas las instituciones que componen el poder del Estado, y también a una buena parte de la sociedad venezolana, y eso realmente es una patología aún peor.
En la sentencia quedará escrito que cometió delitos contra a ley Electoral, contra La ley Penal y contra la Ley Anti-corrupción. ¡Qué triste es el final de todo infame!  De esos personajes destinados a ninguna gloria, pese sus altos cargos. Una vieja timadora, enferma, delincuente e impulsada por la villanía y la bajeza y condenada tanto por los tribunales como por la historia.
Pero sabemos, por lo ocurrido en Perú, que ante el fraude perpetrado por Fujimori la lucha de un pueblo encabezado por Toledo repuso finalmente la verdad que expresó la voluntad popular en comicios más limpios que los que se llevan a cabo en esta corrupta revolución. 

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